viernes, 9 de diciembre de 2011

ILLAPU / ARMANDO ARTEAGA



ILLAPU / ARMANDO ARTEAGA


Mañana domingo
La gente va de picnic

Los patos son ahuyentados por los perros
sonará la sirena
anunciando el paso del tren
ojo- pare- cruce- tren
que viene de la sierra central
cargado de mineral

Allí también -en el polvo- viaja
el cadáver de una warmi
carbonizado por el illapu

viernes, 18 de noviembre de 2011

BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA


BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA

Mientras cae la lluvia

sombría o triste como un paisaje de Van Gogh

Duchamp sonríe y amara su bote de madera

¿Qué hacer para no sentirme solo, ni lejos

de mi ciudad?

Y no es muy fácil caminar por estas avenidas

desérticas

bajo el peso del agua.

O, sobre el asfalto mojado

a eso de las seis de la tarde

entre las hojas de la tarde

y los avisos lumínicos de la tarde que brillan

o parecen brillar:

los edificios como ficus o pinos i eucaliptos o saúcos

y

el smog que va i viene

en pisadas impías

como cien pájaros oscuros descansan en la yerba

o en alguna rama seca

o en las antenas de los techos

cuando la soledad 

es un charco de agua quieto que se duerme

cuando la soledad 

es un parque de nenúfares

la calle de siempre

mi slip

mi blend ultramontano

y el bus

(como un cuervo escapando de un naranjo)

me hace viajar a través de los ojos de mi muchacha quisicosa

a unos 60 kilómetros por hora

y ahora puedo sentir la mordedura de algo que perdí:

Oh mi desenfreno ensimismado por el barrullo
de los automóviles en las autopistas
y un final nemoroso, hoy sábado.

Ag. 1972


miércoles, 26 de octubre de 2011

Zoo und dem Elefanten / Por Armando Arteaga


Zoo und dem Elefanten / Por Armando Arteaga

Vagancia de una tarde
que termina en problemas.  Morir
atropellado por un éléphante
en la vidriera.  Amar
a muerte las leyes naturales.
Saludar al éléphante, no dejar
al majadero pasar desapercibido.
Rotas todas las arañas de cristal.
Domar al éléphante.  Ponerlo de adorno en la sala.
Es un inofensivo animal sagrado de la India –Anja traducía-.
Algo pesado.  Varias toneladas de carne estupenda
para tirárselas al león hambiento en la jaula –pensaba yo de enfant-.
Viajar en tren.  Cruzar todas las ciudades desde Berlín a Praga.
Leer en el viaje para no aburrirse:
Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana de Engels.
Creer en la filosofía, y en el glamour
de esa muchacha alemana enseñando las piernas
desde la carátula de la revista stern
que lee atentamente la señora gorda y rubia
abriendo la ventana de la tarde –también- gorda y rubia.


miércoles, 12 de octubre de 2011

EL ACCIDENTE / Por Armando Arteaga




EL ACCIDENTE

Por Armando Arteaga


Un cuchillo sobre la piel de la arena

Una mano provocadoramente
asesina

Un avión sobrevolando
Una mujer tomando sol desnuda en la playa
El aviador el aviador el aviador el
avión se cae
pierde el equilibro
es un hoja de papel
estalla en llamas
sobre el suburbio
de la tarde

No se ha salvado nadie/ todos han muerto
una falla del motor ¿la caja negra lo dirá?
Desolación.  Desilusión

A la mujer tomando sol desnuda en la playa
le han interrumpido el sueño,
la vida es así.
Unos viajan. Otros mueren.
Todos viajamos.
Todos morimos.

Todos, oh verdad del último minuto de la realidad:
algunos quisieron ver a la muchacha desnuda en la playa
tomando sol
desde la ventana del avión.
Nadie vio nada.
Solo el avión que se caía.

Y en el cielo quedó una enorme mancha de smog.
Los periódicos de la época reportaron
el accidente aéreo
informó
la policía la radio el reloj la ultima
llamada telefónica
del piloto
avisando a la torre de control
del más cercano aeropuerto
de la costa peruana
todo sucedió
tan rápido
que no puedo
(poet)
explicar
nada.



sábado, 10 de septiembre de 2011

LA BURGUESA HAMBURGESA / ARMANDO ARTEAGA



LA BURGUESA HAMBURGESA / ARMANDO ARTEAGA



¡oh!, ¿qué hubieran dicho los parientes y la nación entera?
Mariano José de Larra.

No sé, pero tengo ganas
esta noche de mirar la fotografía
de esta mujer divina mirando
al indigno personaje
de aquel indocumentado instante,
y yo mirando hacia el acantilado de la Costa Verde.
No sé, si Vane recuerde, aquel episodio, lista para lanzarse
al abismo. Es una foto
en blanco y negro tomada en un invierno limeño:
se logra ver la huella de la neblina
haciendo un ambiente borroso
desolando más al personaje mío, destacando
su perfecta y andrajosa soledad
media triste, media loca, media derrumbada
para emprender el viaje de despedida andrómina,
menos mal, casi no se ve el barco ebrio de la muerte.

Yo silbaba
“Adiós San Miguel de Piura, secretario de mis penas…”

Hace treinta años, novios, invictos
en la fotografía
enfrentando el frío del invierno, despejando la neblina de la vida.

¿Qué será de ella ahora, tan tarde, en la urbe de la noche?.

martes, 6 de septiembre de 2011

PALABRAS A UN PINTOR DESESPERADO / ARMANDO ARTEAGA


PALABRAS A UN PINTOR DESESPERADO / ARMANDO ARTEAGA


No pintes tanto, amigo, deja
que la bruma o la neblina
hagan su parte, se desparramen
los ladrillos rojos, los carteles amarillentos caigan
al borde de los ficus o los jamelgos oculten
nervios azules, electrize, de esta ciudad gris, que los gatos
muevan los cubos de basura saltando desde el fondo del zaguán:
electricize, que no quede ninguna calle tocando
la ceniza de los muslos de las prostitutas, anxious
este silencio, to electrify, es bueno para este cuadro
mira el anaranjado de la tarde, ponle azul ultramar o prusia
del mar, bis bis, es tu canción
muerta de los hambrientos perros y niños biafricos
jugando al borde del rio, cerca del basural
un gallinazo, pinta esa oscuridad que brota
de las piedras, ponle colores lombardos al agua
vino al tiempo, limón al pescado, leche
a esos gatos que mueven otra vez los cubos
de la basura, escucha la canción del harapiento anaranjado
mira los jamelgos, los ficus
los ladrillos no siempre son rojizos, los carteles no siempre
tienen letras, lo que desploma
del tiempo es toda la mentira acumulada
no desesperes, amigo, deja que tu pincel
divague solo, vuelva otra vez sobre la calle y los ficus
el aire hediondo mueva la basura, pinte de negro
los gatos, de blanco los huesos
de los perros, de realidad las moscas y las ratas…, y los ratos felices

Imagen: Armand.