viernes, 18 de noviembre de 2011

BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA


BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA

Mientras cae la lluvia

sombría o triste como un paisaje de Van Gogh

Duchamp sonríe y amara su bote de madera

¿Qué hacer para no sentirme solo, ni lejos

de mi ciudad?

Y no es muy fácil caminar por estas avenidas

desérticas

bajo el peso del agua.

O, sobre el asfalto mojado

a eso de las seis de la tarde

entre las hojas de la tarde

y los avisos lumínicos de la tarde que brillan

o parecen brillar:

los edificios como ficus o pinos i eucaliptos o saúcos

y

el smog que va i viene

en pisadas impías

como cien pájaros oscuros descansan en la yerba

o en alguna rama seca

o en las antenas de los techos

cuando la soledad es un charco de agua quieto que se duerme

cuando la soledad es un parque de nenúfares

la calle de siempre

mi slip

mi blend ultramontano

y el bus

(como un cuervo escapando de un naranjo)

me hace viajar a través de los ojos de mi muchacha espartana

a unos 60 kilómetros por hora

y ahora puedo sentir la mordedura de algo que perdí:

Oh mi desenfreno ensimismado por el barrullo
de los automóviles en las autopistas
y un final nemoroso, hoy sábado.

Ag. 1972