jueves, 29 de diciembre de 2011

ARITMETICA DE AMANECE Y DE ANOCHECE / ARMANDO ARTEAGA




ARITMETICA DE AMANECE Y DE ANOCHECE / ARMANDO ARTEAGA

Invadido de characas amaneció el lago helado y sagrado
revolución lacustre realizada por el tiempo
esa multiplicación de los peces
era lo que esperaba el altiplánico pueblo olvidado
para superar el hambre,  la codicia,  el hurto a mano armada

Amanece en el distrito bellaco y blanco
Amanece en el celebre dilema inconmensurable
Amanece en el otoño triste donde pasta el buey y el guanaco
Amanece en esta oscuridad de la comarca

Anochece en el fuego verdadero de la vida
Anochece en la casa de enfrente dormida a solas
Anochece en el cerebro, el ojo, el cinema mudo y cerrado
Anochece por partes alrededor de un amor insolente y tolerable

Del lago llueve,  llueve,  llueve  tres veces
peces (characas) flotando sobre la piscina de la hostal
del seno con el coseno y de la raíz de tres:
amantes que perdieron la ilusión
amor de múltiples aristas y visiones.


domingo, 25 de diciembre de 2011

El ‘Monarca’ de los bares / Raúl Mendoza

DOMINGO/ La Republica
25 de diciembre de 2011

El ‘Monarca’ de los bares

El Monarca es un local con mucha historia pero de perfil bajo al lado de otros  bares emblemáticos.
Esta es la crónica de una noche de copas en el lugar y un acercamiento a su historia en la voz de gente que lo conoce desde hace décadas. Muchos lamentan que la ‘hora segura’ recorte su noctámbulo horario de atención.

Por Raúl Mendoza
Fotos José Loo




 El brazo del jugador agita el cubilete en el aire por varios segundos, da un golpe seco sobre la mesa y deja correr los dados, que caen en cascada. Después el hombre saca cuentas y espera que sus dos compañeros prueben si tienen buena mano. Mientras tanto, se sirve un vaso de cerveza y sigue atento el juego de ‘cachito’, una vieja costumbre entre los asiduos a este ‘córner’ con historia. Son las once de la noche de un viernes en el bar-café Monarca, en Guzmán Blanco 445, y la gente se anima con trago, piqueos, conversa y los infaltables “yo te estimo”.
El jugador se llama Víctor Romero y cuenta que junto a sus amigos viene siempre a uno de los últimos bares emblemáticos que le quedan a Lima “porque conserva la tradición del cachito”. Dice sonriente que, a pesar de los borrachos presentes, esta “no es una cantina cualquiera” sino que se puede tomar tranquilo porque “aquí viene  gente seria”. Su amigo Luis Camacho, al lado, se queja porque ahora el local acata la prohibición de fumar.
Esta noche no es distinta a otras: el bar se llena a medias y no es difícil conseguir mesa. Unos salen y otros llegan. El Monarca tiene seguidores que aprecian su estilo sesentero (con salones enchapados en madera y espejos), sus buenos tragos cortos (el chilcano de pisco es recomendable) y sus platos para aplacar el hambre cuando el trago abre el apetito (sánguches de jamón o asado, tamales chinchanos o tibias papas rellenas). Es un local a la manera antigua: venden ‘chela’ grande y los mozos envejecen con el local.
Félix Espinoza, 65 años, llegó aquí hace cuarenta años para atender las mesas y ha visto pasar la historia del local frente a sus ojos. Es el mozo más antiguo de los tres que hay y el más parco, pero alcanza a contar que vio a Luis Alberto Sánchez o Armando Villanueva en una de las mesas, un lejano día de la fraternidad aprista. Cuenta que en los años 90 el bar se llenaba y que antes el mobiliario era enteramente de madera, pero con los años se reemplazó por sillas y mesas más baratas.
Un poquito de historia
Ni siquiera el dueño de este bar-café, Alejandro Oshiro, 60 años, se acuerda  ahora del año de nacimiento del local, aunque dice que “debe tener más o menos 50 años”. Cuenta que el primer propietario fue su padre, Santos Oshiro, y en su primera etapa fue más un café y un salón de té que un bar. “Aquí en los primeros años había viandas de comida, tortas, postres, pero con el tiempo se empezó a vender tragos cortos y después cerveza”. Alejandro se hizo cargo de la administración del bar hace más de 30 años y desde entonces pasa sus días detrás del mostrador, jugando a las cartas con los mozos en los tiempos muertos que le deja el negocio.
 No recuerda, o no quiere recordar, personajes de la política en su bar, pero sí la presencia de jugadores como Roberto Challe o del cómico Miguel Barraza hace más de una década. No ha guardado fotografías antiguas del local ni está seguro de que ya pertenezca a la memoria bohemia de Lima. Lo que sí sabe es que aquí recalan los trabajadores de las empresas cercanas a la salida de la chamba, profesionales de 35 años para arriba que matan la noche en sus mesas y borrachos conocidos que gustan de sus tragos y sus piqueos a buen precio. “Los viernes siempre tenemos más gente que los sábados”, explica.
A la 1.30 de la madrugada en el Monarca la mayoría de mesas están vacías, pero alguna gente sigue llegando. Vienen de otros bares que cierran a esta hora. Por eso se conoce a este bar: es un ‘córner’ de noctámbulos que atiende hasta que el último grupo se haya ido. A esta hora nos encontramos en una mesa con dos literatos, Armando Arteaga y Teófilo Gutiérrez, quien además ha trabajado en La República. El primero cuenta que en el edificio Guzmán Blanco –el bar funciona en el primer piso– quedaba el consultorio del famoso doctor Segisfredo Luza y, cuando este fue acusado de asesinar a un joven, el bar también se hizo conocido. “Los diarios tomaban fotos del edificio y el Monarca aparecía ahí”, cuenta y dice salud.
Este rincón es reconocido desde fuera por su nombre en letras amarillas de neón. En el hall de entrada usualmente se sientan las parejas y ahora es también el área para fumadores. Desde una mesa de esta zona un grupo de amigos, que se han reencontrado después de años, nos cuenta que aquí se reunían hace décadas los ingenieros del Ministerio de Transporte, los médicos que trabajaban cerca y los masones que hasta ahora tienen su local en el jirón Washington. “Por aquí caen también intelectuales que saben de su historia y recuerdan el lugar”, cuenta uno de los amigos literatos.
El propietario, Alejandro Oshiro, no se acuerda si antes han escrito algún artículo sobre su bar, que hoy luce un aire decadente. Por lo menos él no ha dado entrevistas. Le preguntamos que hará ahora que la ‘hora segura’ de la municipalidad le impedirá vender licor después de las 3 de la mañana. “Antes me quedaba hasta las 5 de la madrugada a veces; ahora habrá que acostarse más temprano”.

VER:

viernes, 9 de diciembre de 2011

ILLAPU / ARMANDO ARTEAGA



ILLAPU / ARMANDO ARTEAGA


Mañana domingo
La gente va de picnic

Los patos son ahuyentados por los perros
sonará la sirena
anunciando el paso del tren
ojo- pare- cruce- tren
que viene de la sierra central
cargado de mineral

Allí también -en el polvo- viaja
el cadáver de una warmi
carbonizado por el illapu

viernes, 18 de noviembre de 2011

BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA


BEL DE AGOSTO / ARMANDO ARTEAGA

Mientras cae la lluvia

sombría o triste como un paisaje de Van Gogh

Duchamp sonríe y amara su bote de madera

¿Qué hacer para no sentirme solo, ni lejos

de mi ciudad?

Y no es muy fácil caminar por estas avenidas

desérticas

bajo el peso del agua.

O, sobre el asfalto mojado

a eso de las seis de la tarde

entre las hojas de la tarde

y los avisos lumínicos de la tarde que brillan

o parecen brillar:

los edificios como ficus o pinos i eucaliptos o saúcos

y

el smog que va i viene

en pisadas impías

como cien pájaros oscuros descansan en la yerba

o en alguna rama seca

o en las antenas de los techos

cuando la soledad es un charco de agua quieto que se duerme

cuando la soledad es un parque de nenúfares

la calle de siempre

mi slip

mi blend ultramontano

y el bus

(como un cuervo escapando de un naranjo)

me hace viajar a través de los ojos de mi muchacha espartana

a unos 60 kilómetros por hora

y ahora puedo sentir la mordedura de algo que perdí:

Oh mi desenfreno ensimismado por el barrullo
de los automóviles en las autopistas
y un final nemoroso, hoy sábado.

Ag. 1972


miércoles, 26 de octubre de 2011

Zoo und dem Elefanten / Por Armando Arteaga


Zoo und dem Elefanten / Por Armando Arteaga

Vagancia de una tarde
que termina en problemas.  Morir
atropellado por un éléphante
en la vidriera.  Amar
a muerte las leyes naturales.
Saludar al éléphante, no dejar
al majadero pasar desapercibido.
Rotas todas las arañas de cristal.
Domar al éléphante.  Ponerlo de adorno en la sala.
Es un inofensivo animal sagrado de la India –Anja traducía-.
Algo pesado.  Varias toneladas de carne estupenda
para tirárselas al león hambiento en la jaula –pensaba yo de enfant-.
Viajar en tren.  Cruzar todas las ciudades desde Berlín a Praga.
Leer en el viaje para no aburrirse:
Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana de Engels.
Creer en la filosofía, y en el glamour
de esa muchacha alemana enseñando las piernas
desde la carátula de la revista stern
que lee atentamente la señora gorda y rubia
abriendo la ventana de la tarde –también- gorda y rubia.


miércoles, 12 de octubre de 2011

EL ACCIDENTE / Por Armando Arteaga




EL ACCIDENTE

Por Armando Arteaga


Un cuchillo sobre la piel de la arena

Una mano provocadoramente
asesina

Un avión sobrevolando
Una mujer tomando sol desnuda en la playa
El aviador el aviador el aviador el
avión se cae
pierde el equilibro
es un hoja de papel
estalla en llamas
sobre el suburbio
de la tarde

No se ha salvado nadie/ todos han muerto
una falla del motor ¿la caja negra lo dirá?
Desolación.  Desilusión

A la mujer tomando sol desnuda en la playa
le han interrumpido el sueño,
la vida es así.
Unos viajan. Otros mueren.
Todos viajamos.
Todos morimos.

Todos, oh verdad del último minuto de la realidad:
algunos quisieron ver a la muchacha desnuda en la playa
tomando sol
desde la ventana del avión.
Nadie vio nada.
Solo el avión que se caía.

Y en el cielo quedó una enorme mancha de smog.
Los periódicos de la época reportaron
el accidente aéreo
informó
la policía la radio el reloj la ultima
llamada telefónica
del piloto
avisando a la torre de control
del más cercano aeropuerto
de la costa peruana
todo sucedió
tan rápido
que no puedo
(poet)
explicar
nada.



sábado, 10 de septiembre de 2011

LA BURGUESA HAMBURGESA / ARMANDO ARTEAGA



LA BURGUESA HAMBURGESA / ARMANDO ARTEAGA



¡oh!, ¿qué hubieran dicho los parientes y la nación entera?
Mariano José de Larra.

No sé, pero tengo ganas
esta noche de mirar la fotografía
de esta mujer divina mirando
al indigno personaje
de aquel indocumentado instante,
y yo mirando hacia el acantilado de la Costa Verde.
No sé, si Vane recuerde, aquel episodio, lista para lanzarse
al abismo. Es una foto
en blanco y negro tomada en un invierno limeño:
se logra ver la huella de la neblina
haciendo un ambiente borroso
desolando más al personaje mío, destacando
su perfecta y andrajosa soledad
media triste, media loca, media derrumbada
para emprender el viaje de despedida andrómina,
menos mal, casi no se ve el barco ebrio de la muerte.

Yo silbaba
“Adiós San Miguel de Piura, secretario de mis penas…”

Hace treinta años, novios, invictos
en la fotografía
enfrentando el frío del invierno, despejando la neblina de la vida.

¿Qué será de ella ahora, tan tarde, en la urbe de la noche?.

martes, 6 de septiembre de 2011

PALABRAS A UN PINTOR DESESPERADO / ARMANDO ARTEAGA


PALABRAS A UN PINTOR DESESPERADO / ARMANDO ARTEAGA


No pintes tanto, amigo, deja
que la bruma o la neblina
hagan su parte, se desparramen
los ladrillos rojos, los carteles amarillentos caigan
al borde de los ficus o los jamelgos oculten
nervios azules, electrize, de esta ciudad gris, que los gatos
muevan los cubos de basura saltando desde el fondo del zaguán:
electricize, que no quede ninguna calle tocando
la ceniza de los muslos de las prostitutas, anxious
este silencio, to electrify, es bueno para este cuadro
mira el anaranjado de la tarde, ponle azul ultramar o prusia
del mar, bis bis, es tu canción
muerta de los hambrientos perros y niños biafricos
jugando al borde del rio, cerca del basural
un gallinazo, pinta esa oscuridad que brota
de las piedras, ponle colores lombardos al agua
vino al tiempo, limón al pescado, leche
a esos gatos que mueven otra vez los cubos
de la basura, escucha la canción del harapiento anaranjado
mira los jamelgos, los ficus
los ladrillos no siempre son rojizos, los carteles no siempre
tienen letras, lo que desploma
del tiempo es toda la mentira acumulada
no desesperes, amigo, deja que tu pincel
divague solo, vuelva otra vez sobre la calle y los ficus
el aire hediondo mueva la basura, pinte de negro
los gatos, de blanco los huesos
de los perros, de realidad las moscas y las ratas…, y los ratos felices

Imagen: Armand.

viernes, 1 de julio de 2011

EL ESPANTAPAJAROS/ ARMANDO ARTEAGA



EL ESPANTAPAJAROS/ Por Armando Arteaga

Flota sobre el trigal cuyas espigas

danzan, aquel espantapájaros que duerme

o espera la llegada de no sé qué clase

de presagio. El maíz y las palomas

saben que oscurece la tarde

para que este inofensivo muñeco

pierda el discreto encanto imaginado

siempre por los niños.

La historia de los hombres tiene grandes

espantapájaros: Somoza, Pinochet, Duvalier

nombres que no significan nada para mañana.

Sino dolor, fanfarria, sangre, teatro del absurdo.

El espantapájaros se ha quedado solo, Ubú Rey

en una caja negra

oscura.


sábado, 16 de abril de 2011

EL CACHALOTE MUERTO/ ARMANDO ARTEAGA

EL CACHALOTE MUERTO

Por Armando Arteaga



Sobre la bruma de este gran litoral
Miro este cachalote muerto
Miro a los hombres, pescadores, muertos también
de hambre, de dolor, de incertidumbre.

Qué presagio trae este pedazo de carne y grasa
muerta. Sobre la arena duerme eternamente
el cachalote. ¿Habrá venido de qué otros océanos y/o
                               de qué otros continentes lejanos?.

No molesta a nadie, el cachalote. No pide nada a nadie.

Es cierto. Está muerto. Pero tiene el coraje de estar allí,
recordándonos que la vida es breve y termina
en cualquier sueño como este de mar y playa,
de muelle
y malecón, de casas pueblerinas, de maderas leves pintadas
de diversos colores que le dan ahora la bienvenida.

Tiene, el cachalote, las puertas abiertas al más allá
de otro rincón algo más filosófico que esta vida terrenal.

Los hombres están vivos, pero también están muertos
como el cachalote. Son muerte y grasa.
Y confiesa  su propio “egotismo” en este rojizo puerto Etén.

Yo, miro el cachalote muerto, soy especie única. La impronta
de Unamuno.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo es qué llegó hasta esta playa
este cachalote muerto.

Nadie sabe exactamente
quién vive ahora: los hombres vacilándose con el vallenato,
o el cachalote, hermanos muertos.

Nadie sabe nada,
ni para qué sirve la poesía de mirar el mar
y de hurgar sobre la carne mosqueándose de este cachalote muerto.

Nada salva al cachalote.

El mar sí.
El mar siempre será vida.
Lo acompaña el cachalote como testimonio, o el poema.
Para terminar en esta orilla de arenas movedizas.
Donde el mar besa la playa y el muelle destartalado: mejunje natural. El mar sí.




lunes, 21 de marzo de 2011

ARMANDO ARTEAGA: POR UNA ACTITUD "GESTALT" ANTE LA DESTELLANTE REALIDAD DE LA POESÍA PERUANA / NILS ANDERSON

 De digte af digteren Armando Arteaga Peru (Piura, Peru, 1952) tilsammen udgør en helhed: at alt, der er mere end summen af dens dele. Opfattelsen af virkeligheden som en totaliserende enhed er altid til stede i hans digtning. I bogen Dead Reckoning (1986), sker det ord gennem følelser af dele, der er forbundet med den barske virkelighed af objekterne. For at vise hele kroppen af den barske virkelighed i Latinamerika.

 ARMANDO ARTEAGA: POR UNA ACTITUD “GESTALT”
ANTE LA DESTELLANTE REALIDAD DE LA POESIA PERUANA

Nils Anderson
Diario “Kobenhavn”, Copenhague.
Dinamarca. Marzo 1987.

Los poemas del poeta peruano Armando Arteaga (Piura, Perú, 1952) en su conjunto forman un todo: ese todo que es algo más que la suma de sus partes. La percepción de la realidad como una unidad totalizadora está siempre presente en su poesía. En el libro Callejón sin salida (1986): las palabras se suceden a través de sensaciones de partes que se van entrelazando con la tenebrosa realidad de los objetos. Para mostrarnos el cuerpo total de la dura realidad latinoamericana.

Desde una visión gestaltista, Arteaga nos obliga con sus palabras a reordenar nuestra manera de pensar, a percibir y a entender los problemas desde otra perspectiva más transparente. Reconociendo siempre que nuestra conducta es asunto ético, así como la conciencia es cuestión real, a pesar de nuestra reconocida inconciencia frente a lo histórico. La lectura de sus poemas nos prepara para una verdadera introspección de carácter muy individual frente a la historia y al compromiso siempre del poeta con la palabra. Tomando del fenómeno “fi”, del neón que se enciende y se apaga, la sensación lumínica del “movimiento aparente” ya experimentada por Max Wertheimer (1880-1943), busca la configuración del “tiempo histórico”. Entender el final de su poema Te cuento un cuento de amor desde esta visión gestalt es lo que nos ha llamado la atención de esta particular manera de observar el presente:

Más snob que exigente
tu amor o desamor
viene en una canción de Eric Clapton,
en las hojas del Time,
en el neón de Citizen
que se enciende y se apaga
hasta el final-
y aunque sé que este tiempo
demorará tal vez todo este invierno
no habrá tiempo ni invierno jamás otra noche
u otro día,
para volver al mismo tren de araña de la muerte.
Mal (dítono) y necio
Bienvenido sea el tiempo.


 

Aquí van las respuestas de Armando Arteaga ante nuestras preguntas en esta conversación metida en el frío limeño que trata de indagar un poco más sobre la poesía de su libro Callejón sin salida, sobre su particular manera de observar la realidad latinoamericana:

-¿Cuál es tu compromiso como escritor?

-No tengo ningún compromiso con nadie ni nada cuando escribo, y menos cuando escribo poesía. Eso siempre lo he tenido bien claro, el único compromiso es conmigo mismo, con la palabra, que debe ser transparente, limpia como el agua. Lo demás es puro palabreo, gran “invención de la realidad” de algunos críticos y/o “barroquismos” de algunos poetas, para ocultar su falta de visión poética y no tener una actitud científica frente a la realidad. La falta de conocimiento de una realidad concreta por ausencia de estudio o de experimentación hace que el resultado final sea una poesía anémica, frágil, sosa, sin la belleza del contenido humano y social.

La poesía no es como en el teatro que se puede realizar en grupo o con tu tribu, ha sido siempre un gesto individual, por lo tanto, mi compromiso es con la poesía misma. Soy un actor que hace su monologo solitario en una caja negra, no me importa mucho el público. Lo único que me interesa del público, o del lector, es que sea inteligente, y que se quede hasta el final de la obra.

-¿No escribes en función de un compromiso con un estilo, con un lenguaje, con una realidad geográfica determinada?

-Bueno, ese es otro problema. A ver, lo del estilo, lo que importa al final es que se imponga tu propio estilo de escribir. Claro está que las influencias son imprescindibles, no te puedes zafar fácilmente de eso, pero hay buenas influencias: la de Alfred Jarry en Cortazar, por ejemplo, o la de Quevedo en Martín Adán, o la de Ginsberg en los poetas del 70, aunque todo esto es discutible. Lo del lenguaje es otro problema que el poeta debe enfrentar para realizar una buena poesía, en nuestro caso la realidad más palpable es la de Juan Ojeda en “Elogio a los Navegantes”, donde se produce una lucha entre el lenguaje propio del poeta y el discurso intencional de la problemática del libro, para que el resultado sea eficaz y dialéctico, allí encontraremos muchas influencias de Eliot, pero sin embargo, allí también vamos a encontrar siempre la angustia y la propuesta de Ojeda, un gran poeta peruano. Sobre la realidad geográfica, aunque hay similitudes entre lo latinoamericano, hay también particularidades, y existen, por supuesto, grandes diferencias entre nosotros. No todo es uniforme, se da una gran diversidad. En “Callejón sin salida”, siempre hay una pugna entre la fuerza de lo centrípeto y lo centrífugo, buscando el equilibrio de las cosas.

-A eso iba, en tu libro “Callejón sin salida” hay como un rigor de cierto pesimismo frente a la historia, una falta de confianza en el pasado que nos vislumbra ahora un futuro incierto...

-Mira, yo creo que en “Callejón sin salida” hay una respuesta sobre el futuro (que ya pasó), que no es necesariamente el tiempo que se vislumbra en la problemática del libro. Siempre he creído que el presente es perpetuo. Todas las etapas de la historia del Perú parecen siempre un retablo difícil, siempre hemos vivido casi al filo de la navaja, desde el hombre de Pakimachay hasta el actual campesino de Vilcashuaman, confrontando con la violencia, que ahora se vuelve a repetir con esta violencia actual con métodos terroristas, y aunque esto también es un problema del escenario mundial, estamos como siempre al borde de la hoguera: como en el país que vive Montang donde está prohibido pensar, en el Fahrenheit 451: la temperatura en la que el papel de los libros se inflama y arde, para recordar a Ray Bradbury y a Francois Truffaut. La realidad se vuelve ficción y la ficción se vuelve realidad.

-Pero, entonces, el poeta vive inmerso en la realidad misma de las cosas, en el torbellino de los acontecimientos históricos...

-Sí, claro. Imagínate a un poeta en un paisaje lunar, estoy seguro que yo escribiría sobre mineralogía o luminotecnia, o sobre energía solar. Ningún tema está vetado para la poesía.

-¿Crees en la a-temporalidad de la poesía?

-Sí, por supuesto. Li Po es tan moderno, si quieres post-moderno. Los malos poetas son aquellos a los que lees y te aburres, no porque a veces las cosas estén mal escritas, sino porque están desubicados en su tiempo. Y hoy, comprenderás, pensaba Dickens: son tiempos difíciles.

-¿Cómo ubicas tu poesía en el ámbito peruano?

Pertenezco a la Generación del 70. Perú: es tierra de poetas, la poesía peruana es una de las más importantes de Latinoamérica, y la poesía del 70 es una de las más vitales dentro de la poesía peruana. Allí me reconozco, aunque hay buena poesía en los 50 y los 60.

-¿En la poesía latinoamericana?

-Me interesa mucho por ahora la poesía de Jaime Sabines en México, de Jaime Sáenz en Bolivia, de José Lezama Lima en Cuba, de Fernando Pessoa en Portugal, de Luis Cernuda en España, en fin, leo de todo.

-¿Qué escribes ahora?

Aparte de seguir escribiendo poesía, estoy haciendo narrativa (cuentos cortos) y periodismo, critica de cine para Expreso. Lo de siempre.
*

ARMANDO ARTEAGA: en attitude "gestalt"
BLINKENDE på realiteterne i Perus POETRY

Nils Anderson
Tidsskrift "København", København.
Danmark. Marts 1987.


De digte af digteren Armando Arteaga Peru (Piura, Peru, 1952) tilsammen udgør en helhed: at alt, der er mere end summen af dens dele. Opfattelsen af virkeligheden som en totaliserende enhed er altid til stede i hans digtning. I bogen Dead Reckoning (1986), sker det ord gennem følelser af dele, der er forbundet med den barske virkelighed af objekterne. For at vise hele kroppen af den barske virkelighed i Latinamerika.

Fra en gestalt vision, tvinger Arteaga os til at omarrangere dine ord den måde, vi tænker, opfatter og forstår de spørgsmål fra et andet perspektiv mere gennemsigtig. Erkender, at vores adfærd altid er moralsk, og bevidsthed er virkelig, på trods af vores velkendte ansigt af den historiske ubevidste. Læse hans digte forbereder os til en virkelig individuel karakter introspektion før historien og engagement gav digteren med ordet. Tage fænomenet "fi", neon og slukker lyset, lyset følelse af "tilsyneladende bevægelse", som opleves af Max Wertheimer (1880-1943), til konfigurering af "historisk tid". Forståelse slutningen af sit digt jeg fortæller en historie om kærlighed fra denne vision gestalt er, hvad vi kaldte den opmærksomhed af denne særlige måde at se på dette:

Mere end krævende snob
Deres kærlighed eller hjertesorg
kommer i en sang af Eric Clapton,
i bladene af Time,
i neon Citizen
tændes og slukkes
til den endelige
og selvom jeg ved, at denne gang
Måske det hele vil tage denne vinter
intet andet tidspunkt eller aldrig vinternat
eller en anden dag
at vende tilbage til det samme tog Spider død.
Mal (Ditone) og tåbelig
Velkommen er tid.


Her er svarene på vores spørgsmål Armando Arteaga denne samtale Lima fast i den kolde prøve at grave lidt dybere på poesi af hans bog, Dead Reckoning, om hans særlige måde at se på virkeligheden i Latinamerika:

- Hvad er dit engagement som forfatter?
-Jeg har ingen forpligtelse til at nogen eller noget når jeg skriver, og mindre, når jeg skriver digte. At jeg altid har været klar, den eneste forpligtelse er til mig selv, det ord, skal være gennemsigtige, klart som vand. Resten er ren snak, stor "opfindelse af virkeligheden" af nogle kritikere og / eller "barok" af digtere, for at skjule hans manglende poetiske visioner og ikke har en videnskabelig indstilling til virkeligheden. Den manglende viden om en realitet på grund af manglende undersøgelser eller forsøg gør det endelige resultat er en poesi anæmiske, skrøbeligt, kedeligt, uden at skønheden i den menneskelige og sociale indhold.

Poesi er ikke som i teatret, der kan gøres i grupper eller sammen med din stamme, har altid været en individuel handling, derfor mit engagement er poesien selv. Jeg er en skuespiller gør sin monolog alene i en sort boks, bryder jeg mig ikke meget for det offentlige. Det eneste, jeg bekymrer sig om publikum, eller læseren, er at være smart og forblive indtil afslutningen af arbejdet.

- Skriv ikke i form af et løfte om en stil, et sprog med et bestemt geografisk virkelighed?

Nå, det er et andet problem. Lad os se, hvad stil, der i sidste ende betyder noget, er, at de lægger din egen stil at skrive. Selvfølgelig, de påvirkninger er nødvendige, kan du ikke nemt at frigøre sig fra det, men der er gode påvirkninger: Alfred Jarry i Cortázar, for eksempel, eller Adam Martin Quevedo, eller digtere Ginsberg 70, selv om Dette kan diskuteres. Hvilket sprog er et andet problem, der vender digteren for god poesi, i vores tilfælde er det håndgribelige virkelighed Juan Ojeda i "Lovet for Søfarende", hvor en kamp mellem digterens eget sprog og forsætlig taleproblemer af bogen, resultatet er effektiv og dialektik, vil vi finde mange påvirkninger af Eliot, men ikke desto mindre, er der også kommer til at altid finde de kvaler og den foreslåede de Ojeda, en stor peruvianske digter. På den geografiske virkelighed, selv om der er ligheder mellem de latinamerikanske der er også speciel, og der er naturligvis store forskelle mellem os. Ikke alt er ensartet, er der stor mangfoldighed. I "Dead End", er der altid en kamp mellem centripetal kraft og centrifugal, Søger en balance i tingene.

-A, der var i din bog "Dead Reckoning" er en sand rigor af pessimisme om historie, en mangel på tillid til fortiden, som nu væve en usikker fremtid ...

Se, jeg tror på "Dead Reckoning" er et svar på fremtiden (allerede sket), hvilket ikke nødvendigvis er den tid, at problemet er skimtes i bogen. Jeg har altid ment, at dette er evig. Alle stadier af historien om Peru gav en altertavle synes vanskelige, vi har altid boet nær kanten af kniven fra manden til den nuværende Pakimachay Vilcashuaman landmand, konfronteret med vold, nu gentager denne vold nuværende terroristiske metoder, og selv om det er et problem i verden, er vi som altid på kanten af ilden: som bor i det land, hvor det er forbudt Montanges tænke i Fahrenheit 451: den temperatur ved hvilken rolle bøger antænder og brænder, at huske Ray Bradbury og Francois Truffaut. Virkeligheden bliver til fiktion og fiktion bliver til virkelighed.

"Men da digteren er nedsænket i virkeligheden af ting i den malstrøm af historiske begivenheder ...

Ja, selvfølgelig. Forestil dig en digter i et månelandskab, er jeg sikker på at jeg ville skrive om mineralogi eller belysning eller solenergi. Intet emne er forbudt for poesi.

- Tror du på den tidløshed af poesi?

Ja, selvfølgelig. Li Po er så moderne, post-moderne hvis du vil. Bad digtere, er dem, der læser og keder sig, ikke fordi nogle gange tingene er stavet forkert, men fordi de er fejlplacerede i tide. Og i dag vil du forstå, jeg troede Dickens er vanskelige tider.

- Hvordan finder jeg din poesi i det område i Peru?

Hører til den generation af 70. Peru: et land med digtere, poesi, Peru er et af de vigtigste i Latinamerika, og poesi på 70 er en af de mest vitale i den peruvianske poesi. Der vil jeg indrømme, men der er god poesi i 50 og 60 år.

- I latinamerikanske poesi?

-Jeg er meget interesseret for nu poesi Jaime Sabinerindernes i Mexico, Jaime Saenz i Bolivia af Jose Lezama Lima i Cuba, Fernando Pessoa i Portugal, Luis Cernuda i Spanien, så jeg læste alt.

- Hvad skriver du nu?

Bortset fra at fortsætte med at skrive poesi, jeg gør narrative (noveller) og journalistik, filmkritiker for Express. Det sædvanlige.

jueves, 3 de marzo de 2011

DOWNTOWN / ARMANDO ARTEAGA

Foto: Humberto "Loro" Romaní.  Revista Variedades.  Diario La Crónica.

DOWNTOWN  / ARMANDO ARTEAGA

Salgo con bruma
a deambular
por el conflicto de la urbe.
Voy por el ghetto de la noche.
Las calles:
Escritura de los transeúntes
o de la acción
dispersa de vagos y poetas. Palpo
el dorso
de la asfixia, la hebra inicial
del caos.
Me pierdo en laberintos, me repito.
Voy por esa topografía del lomo de una iguana,
y oscuros pasadizos me conducen
a este extraño zigurat.
Reunión de imágenes rotas,
y luego, se bifurcan:
Oh, el deterioro
de un tugurio,
la vendedora de pescado, etc.
Ver es también escribir. Y alguien escribe
sobre un papel-madera y deja el aviso
encontrado sobre la puerta del cuarto
en el Hotel Europa:
“Te esperé. Salí a comprar zapatos”.
Y en la ciudad,
el amor es solo un imprevisto
a la cuestión de una época. El Tigre
va entre la gente como anónimo amante:
violín al viento.
Imagino un dossier de inquietudes.
Fascinaciones.
Voces inmunes que se las lleva el gentío de la calleja.
El Tigre sale del cine. Se perfuma con dinamita.
Camina por la avenida, primevo.
Se tutea con mike a toda remington.
Va en el poema del forofo
andando yunque
en vez de martillo.
Nadie hace un sumario de su vida.
Nadie regresa a pie –y cansado- a su bohío
después del laburo.
Nadie tiene una amiga
-ominosa- que dimite, viviendo en Río.
Nadie cae como una h-o-j-a
en el Parque del Otoño.
Solo yo.
Extravagante y puto,
doblo el espinazo
de la zozobra.
Solo yo, la calle, el Tigre, y el papel.
Duramen, infinitas dudas y dunas.
¿Zonas perdidas en instancias perdidas?.
Lo glíptico.
Todo puede escribirse.
Tengo ciudades. Contengo multitudes.

Tengo ciudades. Contengo multitudes.

domingo, 30 de enero de 2011

NI UN PUTO COBRE / ARMANDO ARTEAGA

NI UN PUTO COBRE  /  Armando Arteaga


Espero el invierno
Leo tu carta emocionado
No sé porqué, pero creo
En todo este silencio rumiado
Por eso, salgo a caminar un poco
Afuera llueve, a barbotones
La gente camina sin paraguas
La gente no va muy feliz que digamos
No es triste la tarde
No es gris el fondo de la ciudad
No hay pájaros cantando en los tejados
No hay tranvías volviendo sobre los mismos rieles
La hoja de ruta del poeta inexorable
Son líneas paralelas que nunca se encuentran.
No hay correo impromptu desde hace tiempo
En esta aldea o poblado que habito
Desde hace inermes estaciones vanas.
Otra vez el invernado sueño.
No tengo estufa, pero sí fogata
En esta cabaña invento
Mis palabras, me rebusco
En mis bolsillos hay papeles arrugados
Son las mismas estatuas del parque
Son los mismos sueños de la gente olvidada
En mis libros hay un polvo olvidado.
Hombre, lo que tú necesitas
es largarte de esta aldea verdín,
sacudir tus zapatos
-desempolvarte-
irte lejos.
Aunque el invierno te preste su bufanda.
Y vuelvas a leer su carta enamorada.